“Las bolsitas de la Señora T” es un álbum ilustrado publicado en marzo de 2015 por la Editorial Amigos de Papel, a partir de un texto de Paula Merlán con ilustraciones de Mar Blanco.

El verdadero protagonista de esta historia es el tiempo, por eso el nombre de la “Señora T”. T de tiempo, algo muy valioso que no merece la pena desperdiciarlo o despreciarlo. “Las bolsitas de la Señora T” es un libro que invita al lector a emocionarse, a reflexionar sobre la importancia que tiene en la vida cada hora, cada minuto, cada segundo. Una historia llena de sensibilidad que no dejará indiferente ni al lector infantil ni al adulto.

En “Las bolsitas de la Señora T” conocemos la historia de la “Señora T”, una mujer a la que “le sobraba el tiempo y no sabía que hacer con él“. Y es que “se sentía muy sola y aburrida en su enorme mansión“, y por ello “el tiempo le pasaba muy despacio“. Hasta que tiene una primera gran idea: robarle segundos a los minutos, para hacer que el tiempo corra más rápido. Como no siente que sea suficiente, la “Señora T” también le quita minutos a las horas y, finalmente, le acaba quitando horas a los días.

Almacena todo ese tiempo capturado en bolsitas de diferentes colores, hasta que un día se ofrece a darle una parte a una vecina a la que le hace falta. Tras correrse la voz, más vecinos acuden a la “Señora T” en busca de ayuda, hasta el punto de que se ve obligada a robarle más tiempo a sus relojes.

Portada de "Las bolsitas de la Señora T"

Portada de “Las bolsitas de la Señora T”

Finalmente, la protagonista descubre un día que anhela todos esos segundos, minutos y horas que entregó, pues ya no siente fuerzas para dedicarse a cosas como “caminar por la playa, deleitarse con el hermoso azul del cielo y sentir la fresca brisa en su rostro atezado“. Vieja y cansada, la “Señora T” cierra los ojos y duerme.

La historia que cuenta “Las bolsitas de la Señora T” trabaja con gran acierto, de forma metafórica, un concepto aparentemente sencillo pero de gran complejidad: el paso del tiempo, que aunque constante a nosotros se nos antoja irregular. Siempre demasiado rápido o demasiado lento, pocas veces al ritmo que deseamos. Ese paso del tiempo no es otro en verdad que el discurrir de nuestra vida, que ocupamos con mil historias y mil asuntos que consideramos importantes pero que nos separan de lo que verdaderamente es relevante, disponer de tiempo para nosotros mismos, para satisfacer nuestros deseos o, simplemente, para disfrutar de esas pequeñas cosas que la vida nos ofrece y que muchas veces pasamos por alto. A esta conclusión llega la “Señora T” cuando se da cuenta de que su tiempo se ha acabado, y de que no lo ha dedicado a lo que debería haberlo hecho.

Una historia cargada de sensibilidad, que nos llega en lo más hondo de cada uno de nosotros. Es tierna, dulce, añorada y por qué no… deseada. El título es maravilloso: “Las bolsitas de la Señora T”,con de tiempo. Nos invita a reflexionar sobre el verdadero valor de las cosas, y que muy a menudo no somos capaces de apreciar un paseo por la playa, o disfrutar de lo lindo que es contemplar el azul del cielo que se extiende frente a nuestros ojos. La vida está hecha de segundos, pequeños momentos que parecen insignificantes, pero que se revelan ser importantes. Cuantas veces no somos capaces de apreciar las pequeñas cosas que vivimos porque la ansiedad de no tener el tiempo nos sobrepasa, justamente como acontece a uno de los personajes que aparecen en este cuento, la señora Agobios.

Las ilustraciones añaden significado al texto haciendo así la labor que le pertenece cuando de álbum ilustrado se trata: un equilibrio exquisito entre palabra e imagen.

La expresividad de la “Señora T” a lo largo del álbum, lo metafórico de la primera ilustración en la que carga con su mansión a cuestas. Destacables son también algunos guiños o referencias que evoca, como los famosos relojes derretidos del cuadro la persistencia de la memoria de Salvador Dalí. Con un estilo aparentemente sencillo y una técnica de Ilustración en la que se combinan fondos de pastel, acuarelas y lápices de colores.

Un cuento que fascinará a pequeños y adultos, ofreciendo varios niveles de lectura, pudiéndolo siempre relacionar con las experiencias y con la “cantidad” de tiempo vivida por cada uno de ellos. Óptimo recurso para la lectura autónoma y para tratar el concepto abstracto pero a la vez muy concreto que domina la historia: el tiempo.

De la tradición oral

Como aportación con relación a la tradición y cultura popular, evoco un recuerdo precioso relacionado, como no podía ser de otra manera con mi abuela Celia y la canción “de falda” Aserrín, aserrán”.

Recuerdo a mi abuela Celia en la cocina de leña del pueblo, sentando sobre sus rodillas a los biznietos, jugando con ellos balanceándoles hacia delante y hacia atrás, mientras cantaba la canción y en los últimos versos, les zarandeaba más fuerte, consiguiendo que de la risa pasaran a la carcajada. Y me emociono al recordarlo porque me imagino a mí misma, con la edad de los biznietos y ella más joven, en sus piernas, mirándola y sonriéndola al son del:

“Aserrín, aserrán

los maderos de San Juan.

Los del rey sierran bien

los de la reina, también.

Los del duque,

ruge, duque, ruque, duque, ruqueeeeee”

Ese recuerdo me la devuelve tan nítida como si ahora mismo estuviera a mi lado, escuchando su voz, sintiendo sus manos agarrándome fuerte para no caerme del mundo.

La autora de esta artículo es Asunción Carracedo Gómez miembro del grupo ¡Que viene el lobo!

¡Que viene el lobo!

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