Una tarde con Benjamín Prado, ya hemos tenido varias, es inevitablemente una tarde de evocación a Rafael Alberti, un hombre de los que le encantaba estar/vivir cerca de los jóvenes y el fue un chico afortunado con quien decidió compartir su vida y a él le influyó, mucho, este hombre de todos los manuales de literatura y poesía en castellano. Recodando a otros poetas importantes no pudo evitar hablar de Ángel González y evoco tres versos, que le hacían un genio, de su poema “El campo de batalla”: No hubo elección: / murió quien pudo, / quien no pudo morir continuó andando

Esta tarde formaba del ciclo, digamos mensual, de “Escritores y Mediterráneo” que Casa Mediterráneo de Alicante organiza para aportar valor y criterio a la ciudadanía desde la literatura que apasiona.

Fue una charla, la de este jueves, que se encargó de moderar Marina Vicente. La nueva editora alicantina de la firma MANKEL que ella codirige y que a tomado el rumbo de los nuevos escenarios literarios de la provincia de Alicante, y la Comunitat y toda España, que deseamos claro.

Benjamín Prado que es novelista, ensayista y poeta, y con muchos premios relvantes, también quizá periodista, señaló que no hay diferencias al escribir en cualquier tipo de los géneros. En el fondo no soy un escritor pluridisciplinar, que es lo que dicen ahora, si no pluriempleado pero con gusto. En cualquier caso además hoy los tiempos han cambiado, ahora te tiras 1 año para hacer cinco poemas y, en cambio, antes Alberti hacía 5 poemas en una tarde.

Cuando alguien le pregunta qué es la poesía, él responde rápidamente: “lo que queremos decir de cualquier cosa que nos importa. La poesía -ampliaba en su reflexión-, pretende conseguir y cambiar la idea de las cosas de lo que el lector o lectora tiene en la cabeza”.

Apuntó que el ser humano necesita que le cuenten y también contar su historia. En su reciente historia “Los treinta apellidos” le encargan a Juan Urbano que busque a los descendientes cubanos de su tatarabuelo. Todo con buena intención, pero cuando haces preguntas de temas te arriesgas a tener una respuesta, que en esta novela es latente.

Confesó que, en los procesos de creación o en al menos los propios, no está todo planeado: “yo cazo todas las mariposas que se me ponen a mano” puntualizó Prado.

Las verdades son muy relativas, depende de quién lo cuenta. Por otro lado, la verosimilitud es de alguna forma la verdad mientras la estás leyendo en un libro.

Los escritores y escritoras aportan muchas imágenes a las cosas y los momentos. Si tuviera que pensar, contaba Benjamín Prado, en el sonido del Mar o del Mar Mediterráneo, pensaría en el poema de Paul Valery y a partir de ese momento tendría menos dudas para definirlo, “en un tumulto análogo al silencio”.

“(…) Sí mar, gran mar de delirios dotado,

piel de pantera y clámide horadada

por millares de imágenes de sol,

ebria en tu carne azul, hidra absoluta

que te muerdes la cola refulgente

en un tumulto análogo al silencio (…) “

En su faceta más social como la de ir a tertulias o incluso cuando escribe una columna lo importante es saber lo que van a decir los demás porque lo uno piensa está claro. Y además decir o escribir cosas que no sean comidas reutilizadas para tener valor.

Benjamín Prado. Foto: Juanjo Cervetto

Benjamín Prado. Foto: Juanjo Cervetto

Cuando en el coloquio le planteo Marina Vicente la pregunta de qué es la creatividad, rápidamente dijo que “es lo que hacen los poetas, pero también los carpinteros y la florista. La persona creativa es quien hace su trabajo con cariño para los demás”.

Fue divertida la respuesta cuando tuvo que responder sobre cuál de los cinco sentidos era el más importante en la creación literaria y él contestó inesperadamente que el olfato. “Los libros no se leen solo con los ojos, tienen olor y tacto”, contó. Hay que tener en cuenta que la buena literatura despierta los sentidos, no apunta solo al cerebro, si no al corazón y también a los pies, la buena literatura tiene que ser más integral para que consiga serlo.

Cuando habló del serial de Juan Urbano volvió a recordar que él escribiría diez historias, probablemente porque Almudena Grandes iba a escribir seis y en esto, -lo decía con humor- solo en esto, la iba a ganar. Que cada una de las novelas iban a ser de un género: histórica, de espías, de aventuras, negra, de miedo -mucho- y que la última iba a ser de ciencia ficción que ya vería como lo resolvería.

Entre las distintas preguntas que le hizo el público, una de ellas le achacó, dado que habla mucho en su discurso de las vivencias con los del 27, si lo que pensaba era de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Él apuntó que no confía en la nostalgia, que es un sentimiento que no suma y que en cualquier caso es distinto a la melancolía que ese si lo consume. Otro asistente le preguntó sobre el libro de Poesía Completa. Él consideró que no estaba convencido pero su editor, Visor, le convenció. En esta propuesta, lo dice así, le permitieron hacer trampas y pudo reescribir algunas cosas que ya no le llenaban, por lo que ha bautizado esta experienciaa como “estoy contento pero a regañadientes”.

Tarde en la Casa Mediterráneo interesante y divertida, un buen plan para cualquier jueves en Alicante. Quedamos a la espera del siguiente escritor o escritora…