Esta semana finalizamos el serial de relatos que ha presentado el escritor alicantino Ángel Picón Loranca. Fue en septiembre de 2020 cuando publicó en Amazon su primera novela: ¿Dónde está mi mente? que es una obra sincera y entretenida, que recoge el sentir y la mirada retrospectiva en los últimos 30 años de un hombre atrapado en la pandemia.

Ha terminado de corregir su segunda novela, Lo que mi abuelo me contó y ganó una mención especial del jurado en el V concurso de relatos de Lamucca, por ser el relato más votado por el público.

Los tres relatos publicados han sido “Recuerdo”, “Supermercado” y “Pistola”

Pistola

Sepultado por la oscuridad que anega la habitación, tanteo la culata de la pistola. El arma descansa en la estrafalaria mesita de diseño oriental que compró mi mujer hace tantos años.

Hace rato que me molesta una minúscula pizca de grasa entre los dedos. Soy incapaz de limpiarme en la colcha, o en mi propia ropa. Debería ir al cuarto de baño y lavarme las manos. Debería hacer tantas cosas que no sé por dónde empezar.

No es solo que el tiempo juegue en mi contra, es que además me está ganando por goleada. Sé de sobra que hace tiempo dejé atrás la juventud, pero tampoco soy tan mayor. Todavía no puedo creer que esto me haya pasado a mí. Es algo de lo que nadie habla, siempre le sucede a otro que no eres tú. Hasta que pasa.

“No te preocupes, cariño, le puede pasar a cualquiera”.

Carmen siempre ha sido muy comprensiva, pero no puede entender esto. Es imposible que sepa cómo me siento. A la hora de la verdad me vine abajo. Mi cuerpo no obedeció al cerebro. Nunca me había pasado, fue de lejos la peor noche de mi vida.

Siento el peso de la pistola en mi mano, quizás haya llegado la hora de decir adiós. Puede parecer una mala decisión, algo demasiado drástico. Pero lo cierto es que no puedo seguir viviendo así. No soportaría que me volviese a ocurrir. Lo pienso y la angustia me estrangula el pecho. Lo mejor es cortar por lo sano y acabar con esto cuanto antes.

“Cariño, ha sido un hecho puntual. No le des más vueltas”

Qué fácil es hablar cuando no eres el afectado. Tengo miedo de que vuelva a suceder. Hace meses que me siento extraño, mi cuerpo ya no es el de antes. No obedece a los estímulos exteriores como cuando era joven. No es que tema que se repita; es que sé que ocurrirá.

Y eso es algo que no estoy dispuesto a consentir. Enciendo la lamparilla y miro la pistola, ya no hay marcha atrás. Mañana pediré al comisario que me saque de las calles y me destine a oficinas, me da igual donde. Cualquier cosa será mejor que tener que sacar el arma reglamentaria en un servicio y quedarme paralizado con la mano en la cartuchera.

@piconlor