Dora Català es Catedrática de Lengua y Literatura Valenciana. Hemos compartido algún centro educativo y algunas actividades. Además d´una amistad acrecentada a lo largo de los años.

Cuando Dora me habló del libro que había escrito -De los colores interiores y otros escritos- y tuvo la confianza de enviármelo, me cautivó su prosa exquisita, escrita con mestria y sensibilidad. Le ofrecí mi web, El Cantarano, para preparar una edición digital, pero pronto vimos que un libro como este tenía que publicarse también en papel. Y esto por que ya no es solo un conjunto de textos sino de textos bellíssimament ilustrados por Mari Català, su hermana, gracias a la cual se construye un libro muy particular: un objeto artístico donde se unen aquello literario y aquello visual. Y la importancia de aquello visual en este libro ya se ve desde el título y los subtítulos de cada relato que hacen alusión a colores con los cuales se tintan las palabras.

Dora tuvo la generosidad de autorizar que publicara un capítulo de su libro, libremente elegido por mí, en mi blog mensual del Cantarano.

Estimada Consuelo,

en respuesta a tu amable invitación a participar en «Mujeres que nos escriben», intentaré presentarme en relación a la escritura.

En realidad no soy una escritora, soy una mujer que, a veces, escribe. Una escritora (o escritor) es constante en esta actividad, sistemática. Yo, no. Aun así, desde muy pequeña, he tenido la capacidad de mirar las cosas de una manera especial. Pienso que esta es la esencia de la poesía, una manera especial de mirarlo todo. Quizás por eso, la poesía me ha acompañado siempre, en los periodos de sequía desértica y en los momentos en que brota un riachuelo. Incluso, cuando no he leído poesía, ni he escrito, he sentido que era ahí, a mi borde, acompañándome en mi camino vital.

De la escritura no me interesa la popularidad, ni pertenecer a los círculos literarios, ni las ganancias crematísticas que puede obtener alguien que se dedica profesionalmente. Mi profesión, además de la enseñanza cuando estaba en activo, es el aprecio, en sentido amplio, y el medio para ejercerla, el aliento poético, que, de vez en cuando, me empuja a zambullirme en mi interior y salir impregnada de palabras. Solo en estos momentos escribo, escribo poesía, en verso o en prosa. Últimamente, he escrito relatos, y sí, son narraciones pero están bastante impregnadas de magia, tienen una tonalidad poética.

Antes, durante diez años, o más, fui blogger. En mi blog publiqué textos míos y otros, textos que me capturaban. Así fue como conocí tres mujeres, bloggers también, que compartían mis inquietudes poéticas. De esta amistad nació un libro de poemas, escrito entre las cuatro bajo el pseudónimo «Cuatro voces». El libro, publicado en marzo del 2017 con el título Que nos rodeen los pies los colores más bellos, hacía un recorrido poético por las cuatro estaciones: invierno, primavera, verano y otoño, y, en cierta medida, interactuábamos las unas con los poemas de las otras. Fue una experiencia enriquecedora y mi primera publicación.

El segundo libro que he publicado se titula De los colores interiores y otros escritos y lo he presentado recientemente (el 21 de octubre pasado) a la Sede Universitaria de la UA.

Es un libro de relatos, escritos por mí e ilustrados con acuarelas pintadas ad hoc por mi hermana. Tal como he avanzado más arriba, tienen un punto mágico, poético. Y están articulados alrededor de un eje que recorre el libro de principio a fin. Son relatos intimistas que hablan de soledad, de insatisfacción, de ausencias, de pérdidas, del inevitable paso del tiempo… pero a la vez, siempre está presente la esperanza, una esperanza que no nos viene dada por el azar sino por el hecho de andar y andar, por un camino interior que es un aprendizaje de vida, que nos enseña a valorar aquello que tenemos o que tenemos al alcance y que nos ayuda a vivir. Esta es, pues, la columna vertebral del libro.

No he publicado nada más y no tengo en mente nada más. Hasta que, quizás –o no–, llego aquel momento, aquella desazón en que una fuerza interior me empuje y brotan las palabras.

No sé si explicando lo que no soy, se comprende lo que soy. Soy una outsider de la escritura. Seguramente porque consigo sentirme libre es de este modo que experimento mi libertad.

Dora